Derecho a Vivir sin Discriminación Imprimir E-mail
Los ancianos y ancianas del campo y la ciudad merecemos el mismo trato, sin preferencias ni discriminaciones de ninguna clase.

Se nos debe valorar por nuestra experiencia el aporte realizado al país, sin tomar en cuenta nuestra situación económica y social.

Si somos campesinos y hablamos quechua, aymara, guaraní u otra lengua, debemos estar orgullosos de nuestras culturas, al igual que los ancianos y ancianas que hablan castellano y viven en las ciudades.

Si las personas mayores eliminamos nuestras diferencias, nuestros hijos y nietos se darán cuenta que deben respetar a todas las viejas y viejos por igual.

Con pollera o vestido, con traje o poncho, con corbata de oficinista o con casco de minero todos los ancianos y las ancianas somos ciudadanos de Bolivia y tenemos derecho a vivir con dignidad.